Trabajar en la administración pública es una opción cada vez más valorada por cualquier persona en un mundo en constante transformación. Aquellas personas que buscan estabilidad, seguridad laboral y la posibilidad de aportar a servicios básicos esenciales como la educación, sanidad, o servicios públicos para las personas. El acceso a estos supone una importante preparación y constancia, ya que se trata de procesos selectivos muy exigentes, aunque la mayoría de las personas consideran el coste de oportunidad y se esfuerzan para que los beneficios personales que ofrece el empleo público hacen que el esfuerzo valga la pena.
Algunas de las principales ventajas de trabajar en un empleo en el ámbito público son las siguientes.
1. Estabilidad profesional y desarrollo personal.
Una de las ventajas más destacadas es la estabilidad en el empleo por la protección y seguridad de los trabajadores una vez que consiguen «su» plaza. A diferencia del sector privado, donde las empresas pueden tener altibajos económicos, en la administración pública, tras superar un proceso selectivo y obtener plaza fija, se accede a un puesto con garantías a largo plazo, no exento de recortes en épocas de crisis pero con una mayor estabilidad cuando el estado garantiza los servicios públicos y por consiguiente los salarios de las personas asalariadas a su cargo. En tiempos de inestabilidad económica, el sector público permite una tranquilidad no presente en otros empleos.
2. Conciliación de la vida personal y laboral.
Los horarios del sector público suelen ser estables, incluso con posibilidad de jornada intensiva en verano o en determinadas fechas y una serie de ventajas sociales y laborales vinculadas a la conciliación muy destacadas, en algunos casos se dispone de un seguro médico o servicios para otros miembros de la familia. Además, este tipo de puestos de trabajo habitualmente facilitan la conciliación de la vida laboral y personal, como flexibilidad horaria, permisos y reducciones de jornada, así como posibilidad de excedencia como por cuidado de hijos o familiares.
3. Retribución y beneficios sociales.
Aunque los sueldos pueden variar según el puesto y parten de niveles muy humildes, la categoría y la administración, los empleos públicos ofrecen retribuciones competitivas y una estructura salarial transparente que solo pueden igualar algunas importantes empresas privadas, que en el caso del sector público además se pueden acumular según la antigüedad, como en el caso de los trienios (incremento salarial cada tres años de servicio), pagas extraordinarias, permisos y obtención de asuntos propios, seguros colectivos, entre otros.
4. Desarrollo profesional y formación continua.
El empleo público permite una progresión profesional por méritos y antigüedad, permitiendo una promoción interna ordenada. Asimismo, muchas administraciones ofrecen formación continua obligatoria y gratuita para sus trabajadores, lo que permite estar siempre en permanente actualización de las competencias para el puesto de trabajo. Esto también se bonifica en empresas privadas, sin embargo es menos claro.
5. Contribución con el bienestar común.
Trabajar en la administración pública implica formar parte de un sistema que permite resolver los principales problemas del país: sanidad, educación, justicia, servicios sociales, seguridad, cultura, medioambiente… Esto genera un sentimiento cumplir una misión para los conciudadanos que muchas veces es una motivación en sí mismo, poder dedicarse a salvar vidas, a hacer justicia o a gestionar ayudas a quienes más lo necesitan incluso a enseñar a niños y jóvenes puede llegar a ser una realización muy importante para muchas personas.
6. Igualdad de oportunidades y méritos.
El acceso a la función pública se rige por los principios de mérito, capacidad, publicidad e igualdad, lo que garantiza que cualquier persona, independientemente de su origen o situación, pueda optar a estos empleos si cumple los requisitos, teniendo en cuenta que unas plazas requieren de mayor dedicación al estudio que otras como las que tienen que ver con la justicia, o el cuerpo diplomático por mencionar las más complicadas.
En definitiva, desempeñar labores profesionales en el sector público tiene algunos aspectos muy positivos y sigue siendo un ámbito profesional a tener en cuenta por muchas personas, aunque cada vez es más complejo acceder, para cada plaza en el sector público de media suele haber seis aspirantes.
Desde el Instituto de Gobernanza e Innovación Pública (IGIP) ofrecemos formación para que puedas llevar mucho mejor preparada la convocatoria en caso de querer presentarte a una plaza.
