Consejos para lograr que tu hijo se haga funcionario

Querido hijo,

Te escribo esta carta con todo el amor de una madre que ya ha surfeado las olas caprichosas del mercado laboral y ha salido un poco mareada. Ahora que tienes tu flamante título bajo el brazo y el mundo parece ser un buffet de oportunidades, permíteme sazonar tus opciones con un consejito materno: considera las oposiciones como tu menú del día.

Sí, ya sé que tienes sueños de grandeza y Silicon Valley en los ojos, pero también sabemos que el trabajo ‘cool’ de start-up puede desaparecer tan rápido como mi famoso bizcocho en una reunión familiar. Las oposiciones, en cambio, son como esas lentejas que te preparo: no muy emocionantes, pero te nutren a largo plazo.

Convertirte en funcionario es el equivalente laboral de tener una habitación propia en casa. Sabes que siempre estará ahí, con las sábanas limpias y la tranquilidad de que nadie te desalojará porque sí. Estudiar oposiciones es prepararte para un puesto de trabajo que, aunque te exija un noviazgo serio con los libros por un tiempo, te promete un ‘vivieron felices y comieron perdices’ en términos de estabilidad laboral.

Y hablando de estabilidad, ¿has visto los vaivenes del mercado últimamente? Es como cuando intentabas construir torres de bloques en la playa y la marea las derribaba. El empleo fijo es esa torrecita construida en tierra firme, lejos de la marea incierta de contratos temporales y horarios que cambian más que tus gustos musicales.

Además, piensa en las ventajas: tendrás un horario que te permitirá saber qué día es hoy (y planear con mamá esos domingos de paella), vacaciones pagadas para que descanses como se debe, y una jubilación que te permitirá planificar viajes en lugar de preocuparte por los precios del supermercado.

No todo es un camino de rosas, claro. Preparar oposiciones es como aprender a bailar sevillanas; al principio, te pisas los pies, pero luego es un arte. Requiere disciplina, paciencia y una cantidad razonable de café (o manzanilla, si prefieres la versión saludable que recomendaría tu madre).

Así que, mientras piensas en lanzarte al mundo laboral, considera la opción de ser funcionario. No es la odisea espacial que quizás imaginaste, pero es una nave espacial bastante sólida y fiable. Y recuerda, sea cual sea tu elección, siempre estaré aquí para apoyarte (y recordarte que las lentejas son importantes).

Con todo mi amor y unas cuantas recetas de lentejas en el cajón,

Tu madre que te quiere (y quiere verte con un empleo estable).

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